Libélulas migrantes

La Poesía fluye a través de la armonía cromática, en la paleta camaleónica de Andrea Gelsi. Al abordar el comienzo de la serie “Los Inmigrantes”, la misma recrea un mundo nacido al otro lado del mar, en el entorno de un círculo, en las reflexiones dormidas en la austeridad de los ropajes, en las voces postergadas, los lenguajes de las huertas abandonadas. Traían la música en sus oídos, a Puccini, Mozart, Wagner, un Beethoven ensordecido por las bombas.

Un nuevo mundo nacido a través del dolor del desarraigo, de las raíces invertidas de nuestros abuelos, en el arte de enlazar acordes de colores, mientras armonizan intervalos diseñados en el lenguaje mudo de los pinceles mojados. Bajo el ala de los sombreros, en las figuras tristes que reposan en la cubierta de los buques, los pequeños que dormitan, ausentes del dolor en las hormas de pan, un rostro de mujer se refleja en la cuchara de alpaca.

El Mar como nexo de historias, fuente inagotable, oxígeno creador, el mismo que respiran los artistas nacidos a su orilla. Ese plus de energía motivadora, de pasión desbordante volcada al Arte.
Instalados los inmigrantes, luego de haber encontrado su lugar en el nuevo mundo, Andrea en una segunda serie, nos muestra sus costumbres; la armonía cromática se distiende, aparecen los colores pastel y los blancos, las vestimentas formales, trajes de sastre, sombreros de ala ancha, bailarinas que sueñan con Degas.

Se filtra a través de la reflexión ,el tamiz indisoluble del círculo cromático del óleo, solo permeable a los sentimientos. Sensaciones tácticas y olfativas únicas, traspasan los rayos de sol, aportándole tonalidades cálidas, a través del lente furtivo del caleidoscopio, donde irrumpen los azulenos marinos, a salvo de las sombras intrusas.

Myriam Bianchi
Poeta, Narradora, Gestora Cultural.

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